miércoles, 10 de febrero de 2016

El camino
Nosotras las mujeres, compartimos un mismo camino. El que tuvo su principio donde ya nadie lo recuerda. Donde generación tras generación, peregrinaron con los pies descalzos, sangrando, sin saber muy bien adónde llegaban pero siendo poseedoras  del instinto y la fuerza para seguir, siempre hacia adelante.
Ese camino es el que recorrieron mujeres que sentían que sus espíritus no entraban en sus cuerpos y se lanzaban a un mundo lleno de culpas y castigos como llamadas a descubrir y delatar que no habían sido creadas de una costilla de un hombre sino que eran el principio y  el fin de ellas mismas.
 Les llevó siglos florecer y tener voz y voto. Todas ellas dejaron a sus descendientes mujeres , lo aprehendido, de nuevo la punta de un ovillo. Ese fue el legado, todas tenemos nuestro ovillo pero también sabemos por dónde empezar.
Hoy, mujeres sabias, recorremos cada una nuestro camino, en múltiples viajes, en los que nos transformamos, vamos mutando, para por fin llegar al punto de saborear y disfrutar la vida.
Viajar, es lo que descubrimos que nos permite encontrarnos con nosotras mismas. Solas o acompañadas, porque no es ese el punto a destacar, si no, qué nos lleva a elegir un destino, un determinado modo de viaje, qué nos transmite y cómo nos transforma.
Les propongo a mis amigas y amigas de mis amigas, y a todas a las que llegue esta pequeña idea, que escriban en este blog, sobre sus viajes internos o externos, cortos o extensos, cómo influyeron en sus vidas, por qué los deseos de viajar aunque todavía no hayan podido concretarlo, qué lugares soñaron con conocer, anécdotas, logros y todo aquello que podamos compartir y de lo que inexorablemente, terminaremos aprendiendo.

Con muchísimo cariño y admiración a las mujeres que somos, las espero para que compartamos algunos de nuestros tesoros.

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