El camino
Nosotras las mujeres, compartimos un mismo camino. El que tuvo su
principio donde ya nadie lo recuerda. Donde generación tras generación,
peregrinaron con los pies descalzos, sangrando, sin saber muy bien adónde
llegaban pero siendo poseedoras del
instinto y la fuerza para seguir, siempre hacia adelante.
Ese camino es el que recorrieron mujeres que sentían que sus espíritus
no entraban en sus cuerpos y se lanzaban a un mundo lleno de culpas y castigos
como llamadas a descubrir y delatar que no habían sido creadas de una costilla
de un hombre sino que eran el principio y
el fin de ellas mismas.
Les llevó siglos florecer y tener
voz y voto. Todas ellas dejaron a sus descendientes mujeres , lo aprehendido,
de nuevo la punta de un ovillo. Ese fue el legado, todas tenemos nuestro ovillo
pero también sabemos por dónde empezar.
Hoy, mujeres sabias, recorremos cada una nuestro camino, en múltiples
viajes, en los que nos transformamos, vamos mutando, para por fin llegar al
punto de saborear y disfrutar la vida.
Viajar, es lo que descubrimos que nos permite encontrarnos con nosotras
mismas. Solas o acompañadas, porque no es ese el punto a destacar, si no, qué
nos lleva a elegir un destino, un determinado modo de viaje, qué nos transmite
y cómo nos transforma.
Les propongo a mis amigas y amigas de mis amigas, y a todas a las que
llegue esta pequeña idea, que escriban en este blog, sobre sus viajes internos
o externos, cortos o extensos, cómo influyeron en sus vidas, por qué los deseos
de viajar aunque todavía no hayan podido concretarlo, qué lugares soñaron con
conocer, anécdotas, logros y todo aquello que podamos compartir y de lo que
inexorablemente, terminaremos aprendiendo.
Con muchísimo cariño y admiración a las mujeres que somos, las espero
para que compartamos algunos de nuestros tesoros.
